Cuando un orador se expresa en un local, la audiencia percibe el sonido directo y éste reverbera en el conjunto de las paredes. En realidad oye una señal caracterizada por su nivel sonoro inicial al que se añade la misma señal procedente de las reflexiones del sonido en las paredes.
Esta segunda señal es casi idéntica al sonido directo, pero diferenciada en el tiempo.
Todas estas reflexiones pueden reforzar el nivel sonoro recibido o, por el contrario, generar una pérdida de información cuando el "arrastre" de las sílabas anteriores oculta el sonido directo.
La caracterización del canal de transmisión locutor/audiencia está directamente relacionada con el estudio de las características acústicas. Dos de ellas son primordiales en la comprensión de los mensajes hablados :
-
La relación "señal sobre sonido" : precisa el grado de emergencia de la palabra con respecto al ruido. Éste puede ser inducido por fuentes situadas en el interior o el exterior del local. A mayor relación señal sobre sonido, más aumenta la inteligibilidad de la palabra.
La determinación de esta relación viene directamente de la disminución del sonido en el espacio.
-
La "deformación" temporal de la señal : esta característica se aproxima por la duración de reverberación. El fenómeno de duración de reverberación, que indica la capacidad del local de conservar el sonido tras la extinción de la fuente emisora, provoca, si es suficientemente importante, una superposición parcial de las palabras. Esta superposición acústica es más importante cuando la duración de reverberación es elevada. Conduce a una degradación de la conversación recibida.
La duración de reverberación es determinada por el conocimiento de la disminución del sonido en el tiempo.
Para cualquier local es fundamental controlar las reducciones espaciales y temporales. Estos valores dependen de las características de forma y dimensión de los locales, así como del coeficiente de absorción acústica de las diferentes paredes, así como del mobiliario.














